
El miedo a lo nuevo y lo desconocido va directamente unido al ser humano. No creemos poder afrontar el cambio, pensamos no tener herramientas necesarias para sobrellevar la nueva situación y nuestra autoestima decrece. Acabamos sufriendo síntomas de estrés, ansiedad y depresión que pueden generar una ruptura en nuestro equilibrio emocional.
El miedo al cambio de trabajo se ha visto aumentado en los últimos años y sus síntomas son frecuentes y agudos. Por eso, reconocer que hay temor y adquirir herramientas para afrontar la situación nos ayudará a generar bienestar en esa etapa tan complicada.
Acepta el cambio
El miedo al cambio de trabajo nos paraliza, y no solo cuando estamos ya a punto de entrar en una nueva empresa, sino que puede aparecer de forma anticipatoria. Este miedo acaba haciendo que nunca lleguemos a intentar buscar otro empleo, sino que nos quedemos en el sitio en el que estamos. Esta situación es muy negativa si realmente nuestro actual trabajo no nos genera bienestar, sino que se ha convertido en fuente de frustración y estrés.
¿De qué forma podemos reducir el miedo al cambio?
1. Nada permanece
Todo cambia. Las personas evolucionan y también lo hacen los puestos de trabajo. Lo normal es estar durante un limitado tiempo en una empresa y después movernos a otra. Aceptar esto como algo natural e imprescindible reducirá la sensación de estrés y nos hará sentir control sobre nuestra vida.
2. Sé flexible
Adáptate mejor al cambio. Para ello empieza por rutinas diarias que tienes muy marcadas. Genera alternativas, como sitios nuevos donde desayunar o libros diferentes que leer. Si nos guiamos por un patrón cerrado los cambios serán vistos como desbordantes.
3. Cambios poco a poco
Los cambios deben ser paulatinos y nunca a la vez. Si el cambio de trabajo va acompañado de un cambio de barrio o de ciudad, intenta hacerlo paso a paso. Todo a la vez genera una ansiedad poco asumible y difícil de manejar.
4. Invierte en ti
Dedica en esta fase más tiempo al ocio, a la soledad y a ti mismo. No abandones tus rutinas, especialmente con la actividad física o la alimentación. Lo que debes controlar no es el cambio en sí sino tus emociones al respecto. Por eso, dedícate un mayor espacio para poder gestionar y entender tus sentimientos.
5. Apóyate en tu círculo cercano
La familia o los amigos son fuentes de bienestar. Busca hacer más planes o poder contar con un espacio seguro donde expresarte y en el que sientas que eres escuchado y respetado. Expresa lo que sientes, pero sin caer en la autocompasión o la culpa.
6. Establece un plan de acción
Márcate un calendario de tiempos, una lista de tareas a realizar y unos pasos intermedios que te ayuden a delimitar el camino a seguir. Creará orden, sensación de control y un aumento en la motivación y la productividad.
El miedo al cambio de trabajo nos paraliza, y no solo cuando estamos ya a punto de entrar en una nueva empresa, sino que puede aparecer de forma anticipatoria. Este miedo acaba haciendo que nunca lleguemos a intentar buscar otro empleo, sino que nos quedemos en el sitio en el que estamos. Esta situación es muy negativa si realmente nuestro actual trabajo no nos genera bienestar, sino que se ha convertido en fuente de frustración y estrés.
Los cambios, parte imprescindible de nuestra vida, son vistos como algo negativo, muchas veces asociados a eventos traumáticos y que nos generan dolor. Pero enfocados correctamente y con un buen plan de acción, estos cambios pueden traernos una mejora significativa en nuestro estilo de vida, especialmente si lo enfocamos al entorno laboral ya que este ocupa, al menos, un tercio de nuestra rutina. De esta forma, para poder enfrentarlo, debemos saber cómo reducir los síntomas y generar un estado de seguridad.
Reduce el miedo
En la actualidad, el porcentaje de personas que permanecen toda su vida en el mismo puesto de trabajo es casi imperceptible. El mundo laboral ha evolucionado y a lo largo de nuestro período activo cambiamos varias veces de trabajo. Si no conseguimos reducir el miedo a lo nuevo y lo desconocido, viviremos siempre esta etapa como algo doloroso, lo que nos hará evitarlo en un futuro.
Reduce el miedo
En la actualidad, el porcentaje de personas que permanecen toda su vida en el mismo puesto de trabajo es casi imperceptible. El mundo laboral ha evolucionado y a lo largo de nuestro período activo cambiamos varias veces de trabajo. Si no conseguimos reducir el miedo a lo nuevo y lo desconocido, viviremos siempre esta etapa como algo doloroso, lo que nos hará evitarlo en un futuro.
¿De qué forma podemos reducir el miedo al cambio?
1. Nada permanece
Todo cambia. Las personas evolucionan y también lo hacen los puestos de trabajo. Lo normal es estar durante un limitado tiempo en una empresa y después movernos a otra. Aceptar esto como algo natural e imprescindible reducirá la sensación de estrés y nos hará sentir control sobre nuestra vida.
2. Sé flexible
Adáptate mejor al cambio. Para ello empieza por rutinas diarias que tienes muy marcadas. Genera alternativas, como sitios nuevos donde desayunar o libros diferentes que leer. Si nos guiamos por un patrón cerrado los cambios serán vistos como desbordantes.
3. Cambios poco a poco
Los cambios deben ser paulatinos y nunca a la vez. Si el cambio de trabajo va acompañado de un cambio de barrio o de ciudad, intenta hacerlo paso a paso. Todo a la vez genera una ansiedad poco asumible y difícil de manejar.
4. Invierte en ti
Dedica en esta fase más tiempo al ocio, a la soledad y a ti mismo. No abandones tus rutinas, especialmente con la actividad física o la alimentación. Lo que debes controlar no es el cambio en sí sino tus emociones al respecto. Por eso, dedícate un mayor espacio para poder gestionar y entender tus sentimientos.
5. Apóyate en tu círculo cercano
La familia o los amigos son fuentes de bienestar. Busca hacer más planes o poder contar con un espacio seguro donde expresarte y en el que sientas que eres escuchado y respetado. Expresa lo que sientes, pero sin caer en la autocompasión o la culpa.
6. Establece un plan de acción
Márcate un calendario de tiempos, una lista de tareas a realizar y unos pasos intermedios que te ayuden a delimitar el camino a seguir. Creará orden, sensación de control y un aumento en la motivación y la productividad.
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Cambiar de empleo es normal hoy en día, apenas hay trabajos para toda la vida, así que es normal que te inquiete y te dé miedo. Tener miedo a cambiar de trabajo no es una debilidad.
El miedo es una emoción natural que tenemos todos los humanos como respuesta a la inseguridad. Es normal tener miedo. El miedo al cambio está en nuestra genética, porque implica un riesgo, el riesgo de cambiar de trabajo es real porque no sabemos lo que nos deparará y esto genera incertidumbre.
Los grandes cambios de la vida te pueden generar miedo y todavía más, si se trata de cambiar de trabajo, donde pasamos entre 8 y 12 horas al día. Un trabajo puede influir en que te puedas mudar a una casa mejor o no, si puedes mantener a tu familia, o si te aburres o diviertes con tus tareas laborales.
Así que el miedo surge como respuesta.
¿Por qué tenemos miedo al cambio? Hay un par de razones psicológicas
Psicológicamente el miedo al cambio laboral tiene una explicación.
Miedo a lo desconocido y a la incertidumbre
Si estás en un buen puesto, pero quieres llegar más lejos y subir un escalón profesional (porque quieres hacer funciones que te gusten más o quieres mayor sueldo), puede surgir este miedo.
“Estoy bien, pero quiero estar mejor.”
En ocasiones este deseo despierta el pensamiento negativo “la avaricia rompe el saco”. A ver si por querer demasiado, pierdo todo lo bueno que ya tengo en este trabajo. Y que tengo seguro.
Porque la gran duda es:
¿Y si siento que no encajo en el nuevo trabajo? ¿Y si no estoy a gusto? ¿Y si no es tan bonito como parece? ¿Y si me despiden? ¿Y si…?
Como ves, puede ser infinito.
Y en caso contrario, si tienes un trabajo que no te fascina nada, puede que el miedo te haga pensar que quizás el próximo sea todavía peor. Esto puede ser debido a que, por malas experiencias pasadas con trabajos, hayas desarrollado ese pensamiento negativo.
Porque en este trabajo también empezaste con ilusión y al final no ha sido una buena oportunidad.
Si te fijas, en los dos casos se trata de pensamientos negativos sobre el futuro, que no tienen por qué ocurrir.
A las personas nos mueve más el miedo a perder que el deseo de ganar. Así funciona la psicología humana. Ser consciente de tus pensamientos puede ayudarte a no perder buenas experiencias y oportunidades. A avanzar.
Síntomas del miedo al cambio laboral.
Estate alerta por si estás notando algunos de los siguientes síntomas del miedo a cambiar de trabajo.
Un tipo de síntomas son los relacionados con el pensamiento. Como ya hemos comentado más arriba, cuando las personas tenemos miedo nos llegan pensamientos negativos repetidos, pensamientos de que algo malo nos va a pasar.
Y se manifiestan en forma de preocupaciones constantes. Como cuando sabes que te vendría mejor ese trabajo que te ahorra 1 hora de tren y el dinero en transporte, pero piensas ¿y si el jefe es un idiota y me amarga la vida? ¿y si hay una crisis y me quedo en el paro? ¿Y si me estoy equivocando?
La culpabilidad puede ser un pensamiento que te sabotee la ilusión por el cambio.
Otro tipo de síntomas, es a través de los síntomas físicos del propio miedo (del miedo a cualquier cosa).
Por ejemplo, sentir presión en el pecho, sudar, ponerte nervioso, tener dolores de cabeza, sentir el cuerpo tenso, notar que no te cae bien la comida o se te repite, tener problemas para dormir o para mantener el sueño por la noche o incluso tener menos ganas de relaciones.
Si, físicamente se puede notar y mucho. Y puede afectar a muchas áreas de la vida: familia, amistades, pareja…
Por último, el síntoma que te puede estancar en tu carrera profesional, es la evitación.
Evitar cambiar de trabajo después de muchos años porque te dan miedo las consecuencias de los pensamientos que estás teniendo. Es natural evitar lo que nos da miedo, pero cuidado con que no sea un patrón de respuesta que estás teniendo en cada oportunidad de curro nuevo que te surge. Y más si al inicio te parecen buenas oportunidades.
Porque cada vez serás menos libre en tus decisiones. Si te encuentras en ese caso, te recomiendo usar el coaching laboral o atención psicológica para que te ayuden.
Miedo a arrepentirse de cambiar de empleo. ¿Me he equivocado al cambiar de trabajo?
¿Cómo sé si estoy haciendo bien al cambiar de trabajo? ¿Cómo sé que no me arrepentiré?
No lo puedes saber. Y eso hace que dé miedo cambiar de empleo. Depende de muchas cosas como para que puedas controlarlo todo.
Una forma, que va muy bien para tratar el miedo a arrepentirse de cambiar de trabajo, es preguntándote:
¿Poniéndome en el peor de los casos, podré soportarlo? ¿Qué es lo peor que puede pasar?
Si te quedas sin trabajo, ¿podrás soportarlo económicamente unos meses? Si no te sientes a gusto con los compañeros, ¿podrás soportar sentirte sola en los descansos por un tiempo?
Pensar en ello, hace que muchas veces sea menos grave de lo que parece al principio en nuestra mente. Y sobre todo alivia cuando te planteas un plan B, como todos los villanos de las películas. Así sentirás que puedes controlar parte de la situación.
Otra cosa que me ha servido mucho al tomar decisiones importantes es preguntarme:
¿Escoges desde el miedo o desde la alegría?
¿Te quedas en tu antiguo puesto por el miedo a cambiar de trabajo y que el nuevo sea peor? ¿o es por seguir disfrutando con tus compañeros?
¿Escoges el nuevo trabajo por si no te surge otra oportunidad igual en el futuro? ¿o es porque sientes algo de ilusión en ese puesto que te han ofrecido?
Son ejemplos. Pero ya verás como cambia tu punto de vista para tomar la decisión.
¿Cómo saber cuándo cambiar de trabajo? Necesidad de cambiar de trabajo
Cuando estés harto. No, es broma.
Bueno tampoco tan broma. Estar harto o “quemado” es un claro factor de que ese ya no es tu lugar y de que ha llegado la hora de cambiar de trabajo.
Ten en cuenta los siguientes motivos que puedes haber pasado por alto o que hace tiempo que te rondan por la cabeza y te tienen intranquilo.
Consideras que te estás mal pagado o que haces más horas que el pakistaní del súper.
No estás de acuerdo con los valores de tu empresa.
Sientes estrés porque colapsas con tantas tareas diarias y te faltan 2 brazos más y una cabeza extra.
No creces profesionalmente y miras el reloj cada 7 minutos porque te aburres de hacer lo mismo.
La empresa te trata mal a ti o a tus compañeros. Os amenazan con despedir, os guían a gritos, te pagan tarde o no te pagan todo, etc.
Tienes mala relación con tus compañeros. Eso puede amargarte las horas y es importante empezar a pensar en cambiar de trabajo.
Intenta “pesar” en tu mente cualquiera de estos motivos y si te compensa seguir aguantando en la misma situación. Si no, ha llegado el momento de cambiar de trabajo.
Tengo miedo a cambiar de trabajo: ¿Se supera? ¿Cómo lo gestiono? ¿cómo perder el miedo?
Las personas no podemos cambiar nuestras emociones, pero si las acciones y pensamientos que activan esas emociones. Y lo mejor es que cada vez puede afectarte menos el miedo a cambiar de trabajo. Que sea como un picorcillo molesto en vez de una herida en el estómago.
¿Cómo? Así. Dedica tiempo cada día a hacer cosas que te hagan sentir bien.
Leer, darte una ducha, salir a pasear. Actividades que te dan energía y que disfrutas por el simple hecho de hacerlas.
Es importante que lo hagas, porque te ayudará a tener momentos de disfrute, a desconectar y a mimarte. Con lo que estarás trabajando la autoestima y la confianza en ti mismo.
No estás de acuerdo con los valores de tu empresa.
Sientes estrés porque colapsas con tantas tareas diarias y te faltan 2 brazos más y una cabeza extra.
No creces profesionalmente y miras el reloj cada 7 minutos porque te aburres de hacer lo mismo.
La empresa te trata mal a ti o a tus compañeros. Os amenazan con despedir, os guían a gritos, te pagan tarde o no te pagan todo, etc.
Tienes mala relación con tus compañeros. Eso puede amargarte las horas y es importante empezar a pensar en cambiar de trabajo.
Intenta “pesar” en tu mente cualquiera de estos motivos y si te compensa seguir aguantando en la misma situación. Si no, ha llegado el momento de cambiar de trabajo.
Tengo miedo a cambiar de trabajo: ¿Se supera? ¿Cómo lo gestiono? ¿cómo perder el miedo?
Las personas no podemos cambiar nuestras emociones, pero si las acciones y pensamientos que activan esas emociones. Y lo mejor es que cada vez puede afectarte menos el miedo a cambiar de trabajo. Que sea como un picorcillo molesto en vez de una herida en el estómago.
¿Cómo? Así. Dedica tiempo cada día a hacer cosas que te hagan sentir bien.
Leer, darte una ducha, salir a pasear. Actividades que te dan energía y que disfrutas por el simple hecho de hacerlas.
Es importante que lo hagas, porque te ayudará a tener momentos de disfrute, a desconectar y a mimarte. Con lo que estarás trabajando la autoestima y la confianza en ti mismo.
No hagas muchos cambios de golpe.
Porque puede abrumarte. No es lo mismo cambiar de trabajo, que cambiar de trabajo y de ciudad a la vez, tener a la familia lejos, cambiar de casa, etc. A mayor es el cambio más miedo puede darnos y paralizarnos.
Lo ideal es que mantengas aquellas rutinas que sean posibles y que hagas cambios progresivos.
Porque puede abrumarte. No es lo mismo cambiar de trabajo, que cambiar de trabajo y de ciudad a la vez, tener a la familia lejos, cambiar de casa, etc. A mayor es el cambio más miedo puede darnos y paralizarnos.
Lo ideal es que mantengas aquellas rutinas que sean posibles y que hagas cambios progresivos.
Ten un plan en tu mente.
Es una buena manera de prepararte para el cambio y que te dé menos miedo. Los cambios son para mejorar, pero también es importante valorar el riesgo que puede haber. Piensa sobre ellos y comparte tus preocupaciones con personas de tu entorno. Te ayudará a sacar la tensión y a ver las cosas desde otra perspectiva solo por contarlo. Resta importancia a los pensamientos de miedo a cambiar de trabajo.
Cuando tengas pensamientos negativos de miedo a cambiar de empleo, sé consciente de ellos y acto seguido busca pensar en otra cosa que te guste. O distráete. Así les restas importancia, pero a la vez aceptas tu miedo y lo canalizas. Porque si tratas de sacar esos pensamientos a la fuerza, mayor importancia les estarás dando.
No es fácil hacer esto y menos al principio. Verás que con la práctica te costará cada vez menos.
Y, sobre todo, piensa que nada es para siempre, que el miedo igual que llega se va. Él solo.
Es una buena manera de prepararte para el cambio y que te dé menos miedo. Los cambios son para mejorar, pero también es importante valorar el riesgo que puede haber. Piensa sobre ellos y comparte tus preocupaciones con personas de tu entorno. Te ayudará a sacar la tensión y a ver las cosas desde otra perspectiva solo por contarlo. Resta importancia a los pensamientos de miedo a cambiar de trabajo.
Cuando tengas pensamientos negativos de miedo a cambiar de empleo, sé consciente de ellos y acto seguido busca pensar en otra cosa que te guste. O distráete. Así les restas importancia, pero a la vez aceptas tu miedo y lo canalizas. Porque si tratas de sacar esos pensamientos a la fuerza, mayor importancia les estarás dando.
No es fácil hacer esto y menos al principio. Verás que con la práctica te costará cada vez menos.
Y, sobre todo, piensa que nada es para siempre, que el miedo igual que llega se va. Él solo.
Todo cambio de trabajo tiene una adaptación
Todo el mundo pasa por ahí, por mucha ilusión y alegría que le dé el nuevo trabajo. Siempre hay un proceso de adaptación, aunque algunas personas pasen más rápido por él, digamos que es una especie de duelo por cambio de trabajo.
Te recomiendo que tengas en cuenta que durante unas 4-12 semanas puedes sentirte extraño en ese nuevo lugar. Pero a medida que conozcas tus funciones, programas informáticos, jefes, compañeros o incluso los caminos para moverte por el edificio, esa sensación pasará.
Intenta darte un tiempo y ves familiarizándote con tu nuevo trabajo, así lo desconocido pasará a ser conocido y adiós al miedo que esperimentas al cambiar.
Autora: Noemí Molins
Todo el mundo pasa por ahí, por mucha ilusión y alegría que le dé el nuevo trabajo. Siempre hay un proceso de adaptación, aunque algunas personas pasen más rápido por él, digamos que es una especie de duelo por cambio de trabajo.
Te recomiendo que tengas en cuenta que durante unas 4-12 semanas puedes sentirte extraño en ese nuevo lugar. Pero a medida que conozcas tus funciones, programas informáticos, jefes, compañeros o incluso los caminos para moverte por el edificio, esa sensación pasará.
Intenta darte un tiempo y ves familiarizándote con tu nuevo trabajo, así lo desconocido pasará a ser conocido y adiós al miedo que esperimentas al cambiar.
Autora: Noemí Molins
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